
Avisar a un asegurado antes de la tormenta es darle tiempo para guardar el auto, desenchufar los equipos, poner a resguardo la hacienda. En Europa, Allianz lo convirtió en un servicio a gran escala: tras pruebas con 15.000 clientes, sus alertas meteorológicas por SMS se extendieron a 1,1 millones de asegurados en Alemania y a más de 150.000 en Suiza. En esos pilotos, entre el 86 y el 96 % de los clientes avisados tomaron medidas de protección, y entre uno de cada tres y uno de cada dos declara haber evitado un daño. La Organización Meteorológica Mundial resume lo que está en juego: 24 horas de aviso pueden reducir los daños en un 30 %.
Invertir en pronóstico es invertir en el resultado técnico
Para una aseguradora, cada daño evitado es un siniestro que no se denuncia, no se perita y no se indemniza. La alerta temprana actúa así directamente sobre la frecuencia de siniestros, mientras que la mayoría de las palancas de prevención exigen obras o equipamiento en el lugar del asegurado. El costo, en cambio, es marginal: un mensaje enviado en el momento justo, a la localidad correcta.
Esta palanca tiene una condición: la confiabilidad. Una alerta que suena demasiado seguido sin motivo termina ignorada, y una alerta que no detecta las tormentas no protege a nadie. Todo el desafío está en saber, con cifras, cuánto vale una alerta antes de confiarla a miles de asegurados.
Un pronóstico que mejora porque se verifica
Nuestras alertas de rayos se recalculan cada hora y se comparan de forma continua con los rayos realmente detectados por satélite, localidad por localidad. Esta verificación no es una auditoría puntual: es el motor de nuestra mejora continua.
Fue ella la que nos mostró dónde la versión anterior era demasiado prudente, qué fuentes de datos aportaban más y en qué horizonte resultaba útil cada una. Nos llevó a integrar nuevas fuentes, a separar dos horizontes de pronóstico y a definir dos niveles de alerta. Cada evolución se prueba sobre el histórico antes de ponerse en servicio, y luego se sigue en paralelo con la versión vigente.
Los resultados hoy en 20.000 localidades de Argentina
A 24 horas, los modelos globales de pronóstico saben decir dónde son probables las tormentas, pero no a la hora exacta. La alerta a 24 h sirve entonces como preaviso: el día y la zona, con un nivel 2 para una tormenta prevista y un nivel 1 para una situación de vigilancia. En 274 días verificados, anticipó el 60 % de los días con rayos, y el 75 % de sus alertas de nivel 2 fueron efectivamente seguidas de rayos a menos de 20 km de la localidad.
La alerta a 2 h sirve para actuar. Combina los rayos observados alrededor de la localidad en la última hora y el pronóstico de muy corto plazo: una tormenta activa a 25 km se desplaza, y es esa observación la que da la precisión a corto plazo.
De noche, entre las 0 y las 6 h, la alerta a 2 h anticipa el 70 % de las situaciones, justo cuando nadie mira el cielo. El 15 de octubre de 2026, entre las 16 y las 18 h, 1.427 de las 1.668 localidades alcanzadas por rayos estaban en alerta, 1.145 de ellas ya en nivel 2.

Los dos niveles requieren dos tipos de acción. En el nivel 1, gestos de bajo costo: avisar, preparar. En el nivel 2, las medidas más exigentes: desenchufar los equipos sensibles, guardar la maquinaria, alejar la hacienda de los alambrados y de los árboles aislados, suspender los trabajos al aire libre. Esta gradación se apoya en lo que mide la verificación: a 2 h, dos de cada tres alertas de nivel 2 son seguidas de rayos a menos de 20 km, lo que la convierte en el nivel adecuado para tomar las decisiones más costosas. A 24 h, la anticipación es más alta en el norte del país, donde la mayoría de las localidades ven anticipados más del 60 % de sus días de tormenta; en la región central, la alerta a 2 h, basada en la observación, toma la posta.
Las alertas se entregan por API y se integran a las herramientas de la aseguradora: aplicación, e-mail, SMS o mensajería. La compañía también puede confiarnos el envío: en ese caso enviamos las alertas directamente a sus asegurados, en su nombre, sin desarrollo de su lado.
Los rayos observados, disponibles en ClimaVista
Los datos que sirven para verificar las alertas también se ponen a disposición de los equipos. En la plataforma ClimaVista, los rayos detectados por satélite (NOAA) están disponibles en todo el territorio, de día y de noche, unos tres minutos después del rayo, con un histórico desde noviembre de 2025.
El usuario ingresa un punto, con un clic en el mapa, una dirección o coordenadas, y un período. El sistema muestra la cantidad de rayos por día a menos de 10 km y luego, para un día dado, el mapa de todos los rayos, la hora local de cada uno y la serie horaria con la hora del pico.
Dos resguardos hacen que esta constatación sea utilizable en un expediente: un día sin dato satelital se muestra como «sin datos», nunca como «sin rayos», y una jornada con cobertura parcial queda señalada. El informe se imprime con un clic y se adjunta al expediente del siniestro.
Validar un siniestro por rayo con el análisis histórico de intensidad y polaridad
Algunos siniestros requieren más que un conteo diario. Para los parques eólicos, realizamos desde hace varios años análisis históricos de intensidad y polaridad de los rayos: densidad de impactos alrededor de cada aerogenerador, distribución de impactos positivos y negativos, intensidad de pico, horas de actividad y distancias a las estructuras.
Estos análisis sirven primero a la peritación: establecer la actividad eléctrica realmente observada alrededor de un aerogenerador en la fecha de un siniestro en pala, góndola o sistema de control, y verificar que la intensidad de los impactos sea compatible con el daño denunciado. También sirven para la tarificación, sobre la base de la exposición medida del sitio, y para elegir la ubicación de proyectos en zonas expuestas.

El mismo enfoque se aplica a subestaciones eléctricas, depósitos, silos y sitios de almacenamiento de combustibles.
Fidelizar con información de calidad y un seguimiento personalizado
En la relación de seguros, el contacto ocurre casi siempre después del siniestro. La alerta de rayos invierte ese momento: la aseguradora o el productor le escribe a su cliente antes de la tormenta, con un consejo concreto para proteger sus bienes. Es un gesto regular, útil y de costo marginal, que convierte a la aseguradora en un socio de prevención más que en un simple pagador.

Después del evento, la misma información permite un seguimiento personalizado. Un productor que sabe que una tormenta fuerte afectó la localidad de sus clientes puede llamarlos incluso antes de que denuncien un daño: asegurarse de que todo esté bien, explicar el trámite, agilizar la denuncia. La calidad de la información se convierte en un argumento de fidelización, y el productor, en el primer interlocutor de su cliente frente a los eventos extremos.
Calibrado en Argentina, adaptable a cualquier país
El servicio fue desarrollado, calibrado y verificado en Argentina, pero el método no depende del país: modelos globales de pronóstico, rayos observados por satélite, verificación localidad por localidad. El satélite GOES-19 cubre todo el continente americano, y otros satélites geoestacionarios miden los rayos en otras regiones. En cada nuevo país, los umbrales se recalibran y las alertas se verifican antes de su puesta en servicio; las cifras publicadas aquí corresponden a Argentina.
Lo que hay que retener
Avisar a los asegurados antes de la tormenta reduce los daños: la experiencia europea lo demuestra, y es una palanca directa sobre el resultado técnico. Pero hacen falta alertas cuya confiabilidad esté medida. Verificadas de forma continua contra los rayos observados, nuestras alertas anticipan hoy el 60 % de los días con rayos a 24 h y el 67 % de las situaciones a 2 h en 20.000 localidades. Los mismos datos permiten luego verificar una denuncia, analizar un siniestro complejo y acompañar a cada asegurado después del evento.
Para ver qué darían estas alertas en su cartera, nuestros equipos pueden presentarle el servicio sobre sus propias localidades.